miércoles, 23 de noviembre de 2011

DANZA CON BOBOS

“Nena boba

no sabes bailar

nena boba

no sabes amar

yo te entrego mi rosa

más negra

Nena nena boba

era verde turquesa

Yo ya no quiero

perderme en abismos

Al fin y al cabo con las

bobas siempre pasa lo mismo

Subite a mi tren

Nena boba”

Pescado Rabioso; “Nena boba”


De todo lo escuchado y leído en los últimos días, probablemente, lo más sensato haya sido lo que Leopoldo Moreau le dijo a su correligionario, el senador Gerardo Morales, durante la última convención del radicalismo, celebrada el pasado sábado 19 de noviembre.

Si bien el contexto y las formas no ayudaban demasiado a la sensatez, lo dicho por Moreau, entre empujones e insultos, merecería ser tratado con mayor detenimiento del que fue tratado, tanto por “el periodismo independiente”, como por “el periodismo militante”.

De más está imaginar lo que se hubiera escrito y dicho, si en vez de la Convención Nacional de la Unión Cívica Radical, los mismo hechos hubieran ocurrido en una asamblea de la CGT, en un plenario de “La Cámpora”, o en una sesión del recientemente creado Instituto Nacional del Revisionismo Histórico Argentino e Iberoamericano “Manuel Dorrego”.

¡Sí! El viejo y “comadrón” cuento del “alegre” y el “borracho”.

Lo cierto es que Leopoldo Moreau, gritando, empujando y “mandombleando”, como el mayor “batata” de La Matanza, acusó al Presidente del Radicalismo de haber llevado al partido hacia un “antikirchnerismo bobo”.

Y vale la pena detenernos en este concepto.

El de “lo bobo”.

¿Alguien se acuerda cuando, a fines de los años “ochenta” y principios de los “noventa”, se hablaba del “Estado Bobo”?

Debates más, décadas menos; lo que siempre está presente es “lo bobo”.

¿En qué consiste el “antikirchnerismo bobo”? En oponerse a todo lo que venga del llamado “kirchnerismo”, sólo por venir de dónde viene.

Se trate de la Asignación Universal por Hijo (propuesta inicialmente por el radicalismo y la “Colisión Cívica”, y recordemos los comentarios del senador Ernesto Sanz o del “Midachi” Miguel Torres del Sel sobre su impacto) o del velorio de Kirchner, “organizado por Fuerza Bruta”.

Ahora bien. Así como existe un “antikirchnerismo bobo”; existe su contraparte: el “kirchnerismo bobo”.

Que podría sintetizarse en que “la inflación no existe”, la inseguridad es “un invento de viejas gorilas”, o que todo, -incluida la crisis en la Unión Europea, el déficit norteamericano y el triunfo de la derecha en España-, son culpa de “el gran diario de autoayuda”, de “la Corpo” y de “la Opo”.

En definitiva; más allá del “kirchnerismo” o “el antikirchnerismo”, se trata, -“That is the question”-, de “bobos”.

Si. “Bobos” como los del barrio, que siempre les tocaba ser “mancha”, o “contar” cuando jugábamos a “la escondida”.

Claro que, también, existen “medios de comunicación bobos”, que le hablan a los “bobos”.

Porque si un medio de comunicación o un periodista se empeñan en ser “bobos”, es porque hay “bobos” que compran “la bobería”.

Como decíamos antes; tanto del lado de la “independencia” o de la “militancia periodística”

¿Y qué sería ser “bobo”?

Tampoco es cuestión de ponerse en “stalinista”, o en un simple y sudaca “botón de cabotaje”, con el dedo índice dispuesto a señalar al que piense distinto.

Al final; no estaríamos haciendo otra cosa que eso mismo que condenamos, sólo por venir de quien viene.

Para darse cuenta de esto, no hace falta ser ni Marcos Aguinis, ni Sandra Russo. Ni Jorge Lanata, ni Orlando Barone. Luis Majul, ni Roberto Caballero. Ni Nelson Castro, ni Jorge Giles.

Apenas, hace falta el “sentido común” que, como decía el finado Facundo Cabral; “es el más común de los sentidos”.

De modo que el peligro no es si Guillermo Moreno lanza sus huestes a inspeccionar las casas de cambio para controlar el precio del dólar, o si nos investiga la AFIP.

Después de todo; si somos ciudadanos tan ejemplares como lo expresamos en las cartas de lectores; ¿qué problema habría si nos investiga la AFIP?

Como cuando éramos chicos, el peligro mayor, hoy, será si aparece “el bobero”, con su camión y su red, doblando por la esquina.

Y ahí si… Punto y coma; el que no se escondió se embroma.

Y todos sabemos que de “las redes del bobero” no hay quien se escape.

Buenos Aires, 30 de noviembre de 2011



1 comentarios:

A las 1 de diciembre de 2011, 13:54 , Blogger Fernando de Sá Souza ha dicho...

¿No será que hay un pacto de la bobería para que no se vean los intereses reales que corren bajo tantos puentes? Y que la Afip o la denuncia fácil operan de la misma manera. Unidos o dominados dijo alguien alguna vez...

 

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